lunes, septiembre 25, 2006

Cruzando etapas
And I don't understand why I sleep all day
And I start to complain that there's no rain
And all I can do is read a book to stay awake
And it rips my life away, but it's a great escape
escape...escape...escape...
All I can say is that my life is pretty plain
ya don't like my point of viewya think
I'm insaneIts not sane...it's not sane
Blind Melon. No Rain

Parece ser que todos estamos de acuerdo en decir con una sonrisa cuando se pregunta ¿Cuál es la mejor época de la vida? al instante, sin pensarlo decimos que la prepa ha sido la mejor etapa de nuestra vida. “¡Ah! que tiempos aquellos...” y ahí sin quererlo nosotros ya abrimos el baúl de los recuerdos, de las sensaciones y hasta de los aromas que nos rodeaban en esos años. Nostalgia , una mirada hacia nuestro pasado que nos insisten en regresar a esos viejos y buenos tiempos.
La Preparatoria es un mundo por sí solo. Cuando uno es adolescente, más allá de los kilos de tareas y exámenes en donde bastaba con estudiar diez minutos antes del examen, la vida giraba ahí dentro entre las clases y los recreos. Nadie se salvaba de los apodos, sin haberlo escrito había un manual que pasaba de generación en generación catalogando a los personajes en escenalos fresas, cholos,rechas, matados, raros, malhoras, rechas y los disque populares.Esos tres años que se nos fueron como un suspiro del alma fueron suficientemente hábiles para enseñarnos a saber lo que era enamorarsey lo que se sieente cuando a uno le rompen el corazón.Que hicieran de uno leyenda urbana gracias a un osaso o un acto de reverencia, lugar para huir o afrontar a la autoridad -¿Qué? ¿Nos volamos la clase? Primeras borracheras, primeras vacaciones a solas con los amigos, primera vez para muchas cosas, primera vez que nos cae el veinte que tenemos la batuta de nuestra vida en las manos.
Fue un tiempo maravilloso en donde la verdadera obligación y cumplimiento del deber eran solo simulacro. Eran tiempos para forjar nuestros ideales, sueños y metas en la vida uno se repetía así mismo una serie planes y mandamientos que tendría que cumplir a cierta edad.De repente y quien sabe como sucede estamos en la fiesta de graduación, la pista se abre y vemos a personajes que estuvieron banca a banca con nosotros, pero siempre brillaban por u ausencia, todo está calculado, ni un paso más ni uno menos. Día de pretexto parra muchos de sacar eso que no hicieron durante toda su instancia en la prepa. Los ñoños se ponen borrachos, el tímido le dice a la chica popular si le puede dar un beso, las parejas se hacen las desentendidas del baile y se esconden tras los vestidores del gimnasio, un caos, divertido para algunos, tragedia para otros. se oyen los cometarios, que si se cayó en la pista, que rompió en llanto por que su novio la dejó, que chucho el que nunca toma irrumpió en vómito de tanto alcohol...
Un día suena el despertador y sentimos tener prisa. Los tacones, el portafolio y a pelearse en la jungla del asfalto, una llamada por celular y era la gordis que no invitaba a la reunión de exalumnos. Es lo peor y mejor que no podría pasar: enfrentarnos con nuestro pasado y con nosotros mismos. Enterarnos ahí que el equis del salón se murió,que la barros es modelo, que el ñoño que alguna vez se nos insinuó es todo un empresario con una hermosa familia y un perro espectacular, que él que suponíamos que era gay ya salió del closet, y el miedo a no querer saber si el amor de nuestra vida que conocimos en esos recreos ya se casó o sus brazos siguen ahí para nosotros.
Algunos nos quedamos como abejas, otros como hermosas mariposas. El éxito de nuestros caminos es solamente el reflejo de lo que construimos por nosotros mismos; escuchar y hacer lo que esa vocecita grita cuando uno tiene carcasa de treinta .De eso se trata ese eterno deseo de regresión sin vuelta atrás. Sentarnos en la banca del recreo y preguntarnos con sinceridad si ya alcanzamos la felicidad que nos habíamos propuesto, si estamos con la persona indicadas para ofrecer nuestro corazón, si el camino en el que hemos incursionado no tomó vueltas equivocadas.Suena el despertador .Otra vez, tacones y portafolio en mano, todo contra reloj pelando con las bocinas, -Si, bueno...claro, si, esta bien jefe, no se preocupe , si no pierda cuidado...ni modo, esa escapada a la playa del fin de semana con nuestros libros predilectos será para otra ocasión

¡Ideas del Tostador!

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