lunes, abril 02, 2007

Aludiendo al Graffiti de Cortázar

Cuando todos callaban
yo era el único que hablabla

por mi pico se cantaron
mil leyendas de la calle

Horacio Fontova






Para esos muralistas que no educan.

El graffiti, como una serie de garabatos en donde se encuentran historias y protestas de soñadores que buscan un reconocimiento por parte de los transeúntes que vagan por las aceras de cualquier ciudad. De tono nostálgico y romántico. Narraciones de los que pierden, de los que anhelan, rumores efímeros y transitorios que se largan con un poco de lejía o pintura sin preferencia de color.

Hay que hacerlo rápido, que salga de la imaginación, invitación para que palabras y dibujos salgan a jugar por efecto de la adrenalina por parte de los graffiteros, se tiene de acompañante a veces a la luna, si no solo la oscuridad y un vacío sonoro en donde todas las esquinas que hacen réplica del eco de las latas y tizas. Uno sabe que salir de noche a las calles es aventurarse a no volver a casa, o si se devuelve pisar la entrada de la casa con un golpe de mas o un zapato de menos.

Se tiene a la noche de amiga, la actividad se puede hacer solo o acompañado, pero siempre clandestino, siempre riesgoso, siempre contrarreloj. Los movimientos de las muñecas en armonía con los trazos que salen como gotas de colores fugazmente azotadas en la pared, ningún vals había sido tan corto, a veces sin concluir, todo depende si las sirenas danzan por ahí en ese momento de sombras

Cortázar toma su lata de spray bajo al negrura de anonimato que le da la oscuridad en las calles para rayar las paredes con figuras que solo él y sus dos personajes podrían entender. Pshhhht se escucha por las noches de cualquier ciudad donde la calle es cómplice de esos actos delictivos que según la ley es una falta a la propiedad privada. Estos dos conquistadores jamás llegaron a conocerce...

Las paredes que resguardan la intimidad de la sociedad ahora es transgredida por (según la moralidad de la sociedad misma) “vándalos” que circulan por la calle espacio público e informal que nos incita a charlar con el Otro. Los muros por si solos no dicen nada, están mudos. Aquí se permite rayar lo que a uno se le venga en gana: declaraciones de amor, condenas políticas, inconformidades, la venta de un alma, es todo lo que uno desee y todo lo que uno menos quiera en esta vida de largo caminar.

La calle invita a todos a desfilar en ella. Los vagabundos que presumen de su libertad, los niños perdidos en busca de mejores padres, las prostitutas con sombras de anhelo y los trazos desafiantes de aquél que transforma y desnuda una pared. El espacio es público ,informal. Nadie es su dueño. Esta escritura transgresora invita a la charla informal , especie de enfrentamiento a un dialogo abierto que desnuda el alma.

Scouts asesinos fue la primera frase que vi en una pared cuando era pequeña, me causó miedo, se leía poco amigable y con un poco de temor pensando en una bola de muchachos uniformados tomando una navaja escudriñando a un niño ¿quién había hecho tal denuncia? y así como ese anuncio gratuito empecé a ver varios. Pensaba que una chica al ver su nombre en una pared con un Gloria te amo y pasar por ahi debería de ser una novia feliz, ahora se que si llegara a ver mi nombre de esta forma me echaría a correr del miedo por estar asechada por un loco obsesivo.

Alguna vez comprando boletos para Oasis conocí un chico que curó mi aburrimiento por la espera. Recuerdo que era del cch, grafitero de profesión al cual el fascinaba tener adrenalina en su cuerpo y escapar de la tumultuosa y golpeadora policía, adicto a esquivar al gas lacrimógeno y con su lata entre manos poner en paredes cualquier tipo de salvajada o denuncia, como si él y sus amigos fuesen una especia de Mesías predicadores de ideologías juveniles, que con el tiempo se irán apagando, y al final ellos serán los que borren con jabón las paredes de sus casas.

La escritura da una sensación de libertad, pero aquí es un diario abierto con la sensación de estar gritando. Las pintadas como un síntoma de malestar, que si bien les va se convierte en arte, pero es ahí donde pierde todo chiste y espontaneidad, estos poetas urbanos lo que quieren es tener una réplica, que alguien les conteste con un “si, me temo que es cierto”, o tal vez un “se be que no eres unibersitario, ponte a estudiar maldito bago” (sic)

Uno va al baño y en cada puerta se encuentran frases, preguntas, declaraciones de amor y muerte que poco a poco van tejiendo un dialogo de anonimatos que nunca tendrá fin, nunca se agotará, si no es ahí será en la cabina del teléfono o el viejo vagón del metro. Siempre habrá de quien echar a volar la imaginación y enamorarse de supuestos, vigilando la acera de enfrente para sorprenderlo sin ser sorprendidos.

1 comentario:

Edgar Rodriguez dijo...

"Edgar estubo aki" así diria un grafiti mio si este espacio tuyo fuera una pared y no algo virtual, perdido en el espacio. Me gusta como escribes, hasta me dan ganas de escribir yo tambien un blog, pero soy muy inconsistente y no lo mantendría, ya lo he intentado como tres veces...
saludos

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