martes, enero 23, 2007

Ensayo



La gastronomía y un acercamiento a Freud


Este ensayo trata de lo que se ha visto a lo largo de casi un año de llevar psicología de la mano del psiconalaista Jaime Viaña. Con una mirada hacia los postulados de Sigmund Freud y el Psicoanálisis observando algo que a mi me apasiona en la vida: la comida, a lo mejor será un poco arriesgado tratar de vincular este arte del comer y la ciencia del psicoanálisis debido a que suena un poco extraño y muy poca gente trata estos dos temas juntos con cierta formalidad, pero se hará el intento a una aproximación de lo que a mi interpretación lo puedo ver en la vida cotidiana de cualquier mortal.

El alimento como un proceso anímico, es necesario para tener energía y realizar actividades diarias. Más allá de eso el alimento es un dispositivo que deleita al paladar y los cinco sentidos, el sujeto elige sus viandas , decide si le gusta o no le gusta para luego alimentarse con ellas. Freud plantea que el proceso anímico es regulado automáticamente por el principio del placer. su origen es una tensión displacente y emprende luego una dirección que su último resultado coincide con una minoración de dicha tensión , así como un ahorro de displacer o una producción de placer.. y llega a cuestionarse cuáles son esas sensaciones de placer y displacer.¿Pasará lo mismo en la comida?

Sabores y olores que se deleitan en la memoria

Pongamos pues la afirmación que los alimentos placenteros son aquellos que subliman el alma y excitan los sentidos, mientras que los alimentos de displacer son aquellos que causan cierta repugnancia e insatisfacción en el sujeto lo que hace evitar ese alimento. Que al sujeto le guste o no algo puede ser además de que su sabor no le agrada o satisface puede ser algo más ¿Por qué será que los olores y sabores nos traen recuerdos , ya sean agradables o desagradables?

Esos recuerdos son atemporales. por ejemplo, alguna vez olimos ese pastel que mamá nos horneó para nuestro cumpleaños de niño, años más tarde coincide que pasamos por una panadería y ese mismo olor se descubre y nos trae sensaciones, despierta un estado de ánimo , lo más probable es que ya hayamos olvidado esa fiesta de cumpleaños, pero el inconsciente lo recuerda y crea en el sujeto cierto cambio anímico. Otro ejemplo podría ser un sujeto que asiste al funeral de su mejor amigo y le lleva rosas, ese olor después de ese día ya no será igual para él, el hombre tiende a bloquear en su mente cosas que le sucedieron que no le agradan, las imágenes de momento ya no están, pero ese perfume persiste y cada vez que ese sujeto huele rosas viene hacia él una ola de nostalgia sin saber la causa, pero evita otro contacto con ese tipo de flor.Aunque además la palabra como tal tiene algo que ver en sí , esta puede traer una carga emocional :chocolate—choco--- choque--

Sigmund Freud plantea que el aparato anímico empieza a tener actividades normales en la niñez, así como el juego entonces la comida cobra significado (esos olores y sabores así como ciertos colores y texturas ) ,la conciencia procura percepciones de estímulos procedentes del mundo exterior y sensaciones de placer y displacer que provienen del aparato anímico (entre el exterior y el interior). entonces se podría traducir que eso que olemos que nos huele y eso que nos sabe a lo que nos sabe es debido a esos procesos excitantes que dejan huella en la memoria, pero más allá de ella , en el inconsciente.


El mundo de lo imaginario

Por el lado de la Fenomenología Schutz propone un “acervo de conocimiento a mano” donde el hombre tipifica su mundo del sentido común: El mundo era y es así antes que él llegara a el, esto hace que los objetos y seres que están a su alrededor le sean familiares y tenga esquemas de referencia que fue acumulando desde niño. Pero todas estas tipificaciones de su mundo ordinario tiene una estructura social, el cual está socialmente distribuido e informado. anteriormente Husserl decía que la conciencia era un proceso, la relación entre el actor y los objetos del mundo, y que el significado que se le atribuían a los objetos era gracias a esa relación, ahí residía la conciencia.

“Si digo que una cosa también me gusta o si me remito a mi goce, sólo expreso que la cosa vale asi para mi. con ello he suprimido la relación posible con otros, que se busca en el entendimiento. Con esto que se plantea en al dialéctica de Hegel podemos decir que esas representaciones (Freud) o significantes(Lacan) son algo a nivel individual, ya que no todos los sujetos tienen las mismas experiencias tendrán los mismos significantes

Entonces las experiencias hacen que nos sepa a lo que nos sabe ese pastel de chocolate o que nos huela a lo que huela la tierra mojada, vas mas allá de la mera satisfacción de si no gusta o no. Nos agrada o desagrada por que saboreamos lo sucedido en el pasado sin saberlo, como si el sentido del gusto tuviera un álbum o un diario.

Eso que designamos como agradable o desagradable viene de dos fuentes: la percepción que está dentro de nosotros y la interpretación que además de ser ese cúmulo de experiencias es algo aprendido culturalmente . Un judío en su vida no aceptaría comer cerdo , o un hindú se comiera a una vaca; esto es cultural y socialmente aprendido o un cristiano o católico comiese en días de ayuno.

El hombre quiere reconstruir un estado anterior[1]. “todos los instintos orgánicos son conservadores e históricamente adquiridos que tienden a una regresión o una reconstitución del pasado...”[2]por último en este apartado podemos decir que si ese oler y saborear son procesos anímicos están fuera de tiempo el aparato psíquico domina o liga la excitación al que el sujeto recurre inconscientemente.


El goce y la Palabra: Freud y Lacan


Brawnstein en su libro “El goce” nos recuerda que Freud establece que “no puede decirse cuál es primero en la medida en que ambos se delimitan recíprocamente y se imbrican de un modo que la experiencia del psicoanálisis muestra como inextricable”. Lacan plantea por otro lado que cuando el sujeto nace no tiene aún un lenguaje, sino que este lo va adquiriendo cuando el empieza a enseñar palabras , el nombrar las cosas nos separa de ellas, pero solo así podemos articularlas. y aquí refuerza el doctor Freud: “la sombra es la palabra de lo que en un principio fue goce”.

“La palabra entra por el portón de su significación convencional y así aparece a veces en la escritura de Freud, a veces en el Lacan de los primeros tiempos; como sinónimo de gran alegría, d[3]e placer extrema, de júbilo de gran éxtasis

En las sociedades modernas el hombre tiene la costumbre de comer con varios individuos, casi nunca come solo por que es algo aprendido culturalmente. La mesa juega un papel esencial en la vida del sujeto porque es el lugar de convivencia para dialogar ya sea para compartir o disputar entre ellos sus ideas. Dentro de este juego hay dos situaciones importantes: la madre como un ser hipnotizador y el saber que esa mesa donde reside el rito de la convivencia tiene estipulados los lugares para cada uno de sus comensales. Entonces el padre se comporta como el Falo

En la mesa se asignan lugares, existe cierta jerarquía, cada quien tiene su lugar.(por lo general las cabeceras están apartadas para esas personas con más jerarquía y no se puede cambiar el orden Lo curioso es que en las familias hay un lugar especial para el padre, el proveedor (generalmente) de la comida, de la seguridad y de cierta estabilidad tanto física como emocional. Este lugar siempre tendrá la misma ubicación para él, habrá un cierto respeto , aunque el padre de familia esté ausente su lugar será respetado entre los miembros de su familia, por que la imagen del padre persiste aún sin su presencia. Es como entre los católicos, dentro de su acto de comunión Jesucristo tiene un lugar metafórico en sus celebraciones ya sea en la hostia o en el sagrario.

La madre también es una figura determinante como un ser perverso, un ser hipnotizador ¿quién no ha escuchado o dicho:”Nadie cocina como mi Mami”? Ahí sobresale el sentimiento sobre la razón, es lo mismo que si un mexicano después de un largo viaje por el mundo sin probar sus añorados chilaquiles los encuentra y lo pide , ahí no estaba buscando solo ese sabor, sino más bien un aproximamiento a su tierra, a su madre, a sus raíces en donde buscar un refugio.


El muñeco de jengibre de mamá

Otra cosa acerca de la madre es que (por lo menos las madres mexicanas) se pasan la mayor parte de su tiempo en la cocina[4] , ese pasar tanto tiempo en un sitio es para crear alimento para su familia (como si el solo hecho de hacer de comer en grandes cantidades justificara ese papel de madre anhelando un diploma: “por ser una buena madre, la mejor madre del mundo”. el cocinar como una entrega de ella hacia ellos, eso lo hace perversa por que como lo hemos visto con el cuento de Hansel y Gretel realmente lo que quiere la madre no es ese solo hecho de satisfacer a su familia, sino de alguna manera ponerlos gorditos y luego devorárselos, “devorárselos a besos”[5].

Cuando una madre le dice a su hijo: te voy a comer a besos, no expresa más que un sentimiento afectivo como cuando se dice que los enamorados se están tragando. Sin embargo, estas expresiones cotidianas, transmitidas de boca en boca, son apenas un pálido reflejo de los postulados de Sigmund Freud, para quien el niño, en su estadio oral, succiona y muerde el pecho materno hasta hacerlo sangrar, como una manifestación de que el niño, al menos durante el periodo simbiótico, incorpora, devorándolo, el objeto amado.

El canibalismo en los pasajes de la historia

En “Los viajes de Gulliver”, la obra fantástica y satírica de Jonathan Swift, su personaje principal es casi devorado en el país de los gigantes, a la vez que el escritor irlandés, por medio de un ensayo, planteaba su política de saneamiento de la economía inglesa, manifestando que debía de venderse a los hijos de los pobres -mientras más tiernos mejor- para manjar de la mesa de los ricos. Según versiones de los conquistadores del llamado Nuevo Mundo, se sabe que en algunas civilizaciones precolombinas se comía el corazón de los esclavos sacrificados en honor a sus dioses, así como en ciertas culturas, en actitud simbólica, se come la carne y se bebe la sangre de los seres queridos; un fenómeno que, en forma de eucaristía, está presente en el mundo del catolicismo, donde el pan y el vino simbolizan “el cuerpo y sangres de Cristo. En el México Antiguo los ritos a Quetzatcóatl eran similares, se hacían estatuillas de amaranto con miel de maguey y se le ofrecían a esta deidad bañadas con sangre de los sacrificados en donde dichas réplicas del dios se pasaban por las calles del pueblo para que la gente comiese de él. El canibalismo, que de algún modo apela a nuestros instintos primitivos, forma parte de la memoria colectiva como un medio de supervivencia. No es casual que algunos exploradores de los territorios más remotos del planeta, en su afán de vencer el hambre y las inclemencias del tiempo, tuvieron que comer el cadáver de sus compañeros de expedición. Asimismo, el acto de canibalismo más cercano y conocido para nosotros es aquél que conmocionó al mundo en 1972, cuando un avión uruguayo, llevando a bordo a 45 pasajeros con destino a Chile, se estrelló entre las cumbres nevadas de la Cordillera de los Andes, donde los sobrevivientes, desesperados ante la ausencia de alimentos y agotada su resistencia física, se vieron obligados a comer durante días el cadáver de sus compañeros de viaje. Ahora bien, si damos un giro copernicano al asunto, constataremos que existen sectas satánicas en cuyos rituales de pactos con el diablo se descuartizan y devoran cadáveres humanos; una aberración de la lógica sólo comparada con el repugnante canibalismo practicado en la etapa más primitiva del desarrollo humano. De ahí que escuchar un relato espeluznante en boca de los miembros de una secta satánica resulta un golpe a la razón, pues sólo a ellos se les puede ocurrir la idea de "partir en seis pedazos a la persona: cabeza, tronco, brazos, pelvis, muslos, piernas, incluyendo, claro está, manos y pies. Hay personas que parten a la persona en ocho pedazos, ya que les gusta sacar también las rodillas, el hueso redondo de las rodillas, recubierto con la única porción de carne roja que tiene el ser humano" (Andrés Caicedo). La simple imaginación de que una persona es capaz de comerse entera a otra persona, así no más, a mordiscos lentos, como si se tratara de un pollo destazado, requiere un esfuerzo mental que ponga a salvo los sentimientos y no deje caer en la tentación perversa de la fantasía.

La gastronomía como reflejo del saber


En “el porvenir de una ilusión” Freud plantea que la cultura humana comprende todo el saber y el poder conquistador por los hombres para llegar a dominar las fuerzas de la naturaleza y extraer los bienes naturales con que satisfacer las necesidades humanas y por otro, todas las organizaciones necesarias para regular las relaciones de los hombres entre si y muy especialmente la distribución de los bienes naturales alcanzables.

Esa conquista y dominio de la naturaleza implica también a la gastronomía como un bien común y un patrimonio cultural , un arte. por que no solamente fue dominar vegetales, granos y frutas y echárselos a la boca, sino que con el paso del tiempo las civilizaciones (desde la más antigua hasta la de nuestros días) se han perfeccionado las técnicas de preparación de esos alimentos que, jugando con “alquimia” se han conformado esos platillos que deleitan sus paladares y distinguen a una sociedad de otra, inclusive a una misma sociedad en el paso del tiempo.

La relación entre la gastronomía o el “buen comer” y el arte

Ese “buen comer” sólo es algo meramente cultural , es como tratar de discernir entre el bien y el mal, esas son tipificaciones que la sociedad hace . un ejemplo sería que sólo las clases altas se emborrachan con champagne y las clases muy bajas lo hacen con pulque y mezcal (a fin de cuentas al día siguiente la champagne o el mezcal dejan una cruda indeseable).

Podemos decir que la gastronomía, es “el arte de preparar alimentos” es arte por que satisface al sujeto, y Freud dice al respecto: “el arte ofrece satisfacciones sustitutivas compensadoras de las primeras y más antiguas renuncias impuestas por la civilización al individuo, y de este modo es lo único que consigue reconciliable con sus sacrificios. Las creaciones del arte intensifican los sentimientos de identificación de los que tanto precisa el hombre civilizado, ofreciendo ocasiones de experimentar colectivamente sensaciones elevadas. contribuyen también a la satisfacción narcisista cuando representan el rendimiento de una civilización especial y expresan en forma impresionante sus ideas”.

La comida es satisfactoria, crea sensaciones elevadas colectivamente cuando los sujetos en masa (por ejemplo) están en una fiesta , sea la que sea y por cualquier motivo , pero a fin de cuentas es una celebración que alimenta la euforia colectiva, hay que recordar las fiestas Dionisiacas las cuales son narcisistas (pensando en que siguen existiendo) satisfacen su narcisismo al sentir placer ese comer y beber sin límite y después vomitar para volverlo a hacer.

Textos revisados que sirvieron de apoyo para esta aproximación:
SIGMUND Freud “Más allá del principio del placer”
“El porvenir de una ilusión”
“Psicología de las masas” La comida como arte, reflejo de la cultura y parte de la memoria individual y colectiva va mas allá de lo que se puede heder y catar aunque no sabemos donde acabe esto es un grito silencioso que viene desde el inconsciente de cada uno de nosotros tratándose de liberar y alcanzar sus deseos de goce.
[1] FREUD, Sigmund “Más allá del principio del placer”. Ed. alianza editorial.
[2] op.cit.p 117.
[3] BRAWNSTEIN, Nestor “El Goce” p.13.
[4] la cocina es un lugar de alquimia, hay una realización intelectual, es la realización de un lenguaje, anímicamente estimulan a los sujetos. el comer, el buen comer es un deleite para los sentidos.
[5] hay que recordar que para Freud los besos son una perversión.






6 comentarios:

paren el mundo que aqui me bajo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Luciérnaga dijo...

Me agrada tu aproximación. Los olores y los sabores siempre podrán transportarnos a situaciones específicas de nuestro pasado.
Por otro lado, aún me debes esa receta de galletas eh!
Saludos!

Anónimo dijo...

Raquelito,
me encanta tu ensayo, amplio en informacion, audaces enlaces y comentarios muy bien fundamentados. una vez mas has logrado un gran pastel intelectual. Felicidades! algo por lo cual estar muy orgullosa y feliz!
ademas me dieron muchas ganas de irme a comer mi comida favorita: la hindu.
abrazos!
Laura

Freudzsche dijo...

Excelente artículo. Soy psicoterapeuta y en este momento me encuentro pensando el tema de la comida y el psicoanálisis, o también, podría llamarse "Psicología de la Comida", mi interés con esto es que las personas empiecen a entender la relación que tienen con la comida y con ello puedan adquirir hábitos saludables para controlar el peso o controlar otros aspectos de su identidad relacionados con la comida. También en cómo la comida puede relacionarse con la forma en que seducimos, etc.
Pocos pensamos acerca de la psicología de la comida, así que es grato encontrarte por acá. Un saludo

Raquel Pastel dijo...

muchas gracias por los comentarios, viniendo de alguien entrado en materia me siento halagada. n_n

coolhunting-galicia (Iria Roade) dijo...

He encontrado tu blog por casualidad y me ha encantado este artículo! Enhorabuena!

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